Siendo pequeña jugabas a ser la reina de los montes, con todos los que a ti te querían.
Cantabas a la luna en los verdes prados, aunque los buitres no quisieran verte feliz. Renunciaste a casi todo por amor, por el amor de los tuyos, de tu marido y tus hijos.
No tengas nunca miedo, los ángeles te cuidan y vivir es un suspiro, pero luego seras la reina de esos verdes prados en los que jugabas de pequeña.
Pasaron los años, triunfos y fracasos, pero jamás has dejado de sonreír. Fue todo nuestro amor lo que te ha animado a seguir. Nunca dejes de soñar, todo lo bueno está por llegar.
Siempre has brillado por todas tus virtudes, por todos tus defectos, por ser esa madre que nadie se merece, por ser la mejor madre.
Sigue brillando, sigue sonriendo, sigue amando, sigue siendo tú, pero jamás te rindas por muchas caídas que tengas. Siempre te estaré agradecido por absolutamente todo lo que has dado por mi y por los tuyos.
Fui tu hijo, soy tu hijo y seré tu hijo.
Por todos los momentos, por todas las sonrisas, por todas las lágrimas que me has sacado, por todos los regalos, por todos los besos; por todo te quiero como a nadie mamá.