Me gustaría escribir una historia, una historia inventada, pero creo que será mejor real.
Paige es mi mujer, yo me llamo Leo. Estábamos comprometidos, en secreto.
Sus padres querían que estudiara la carrera de derecho, pero ella decidió ser artista, crear esculturas. También deseaban que se casara con Jeremy, un ricachon niño de papá y mamá
Tras la boda intima con Paige, decidimos irnos de viaje romántico a Chicago.
Allí, nevó y de camino, durante una nevada, bajo la luz de la luna y el dulce sonido de ''I'd do anything for love'' pensamos en parar el coche para tener una velada romántica.
Paige se soltó el cinturón, y me besó, yo diría que el mejor beso de mi vida, pero de repente tuvimos un grave accidente, un gran trailer nos embistió por detrás, lanzando con gran fuerza a Paige por la luna de nuestro coche granate y dejándonos inconscientes a los dos.
Vino una ambulancia y nos llevó al hospital.
Yo no sufría ninguna lesión grave, solo algunos rasguños. Lo mas grave era mi querida Paige, se había dado un gran golpe en la cabeza con la luna, y sufría un traumatismo craneal que me borro completamente de su mente. También había entrado en estado de coma.
Cuando se despertó, la doctora me advirtió que podía haber perdido parte de la memoria y le explicó lo que le había pasado.
Necesitaba preguntarle a Paige como se encontraba, y ella me contestó:
- Me duele la cabeza, doctor.
Ese momento en el que tu propia mujer no te reconoce te hace sentir que tú tienes la culpa de ello. Me veía con ganas de llorar, pero aguanté y le dije:
- Paige, ¿no te acuerdas de mí?. Soy tu marido.
Ella me respondió apartándose de mí, como si tuviera alguna enfermedad contagiosa.
Los médicos me aconsejaron que cuando volviera a casa tendría que seguir su vida normal, su rutina, yo acepté.
Al día siguiente, sus padres, con los que no se hablaba por no haber estudiado derecho, fueron a verla y decidieron llevársela a su casa porque decían que iba a ser mejor para su recuperación. Me opuse a esa idea, y conseguí que volviera a nuestra casa, donde llevábamos viviendo más de cinco años.
Intentábamos cada día que volviera a reconocerme, a volver a recordar su vida normal, todo lo que tenia en ella.
No lo conseguimos, la doctora nos dijo que nunca más volvería a recordar todo lo posterior a que decidiera no estudiar derecho, es decir, desde que me conoció a mi.
Desde aquel momento me propuse volver a enamorarla.
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